La semana pasada hablé sobre el tema de quererse a sí mismo. También hablé como mis antiguas relaciones trataban a cambiarme. Pues en concreto una de ellas, era una persona que estaba muy focalizada en su físico.
De hecho la mayor parte de nuestras discusiones se basaban en el hecho de que yo no seguía su dieta. Ahora mismo estoy en un momento de mi vida en el que me estoy concienciando más de lo que como. Y no lo hago porque quiera adelgazar, porque estoy en mi peso, lo hago porque la comida que nos llevamos a la boca normalmente está llena de mierda. Ahora que me informo e investigo soy más consciente de todas las cacas que nos meten en la comida.
Mi investigación me ha hecho cambiar mucho mi manera de ver la nutrición y apostar más por un tipo de alimentación más saludable y más respetuosa con el planeta. Pero a pesar de esto, también me ha hecho reflexionar lo equivocada que estaba esta persona con su manera de ver la comida. No está mal tomarse una caña ni siquiera está mal comer dulce de vez en cuanto ( si son caseros mucho mejor).
La comida tiene un factor muy importante de placer y si mis amigos salen a cenar pero yo no puedo porque es noche de comer brocoli es que algo no se está haciendo bien. Muchas veces nos metemos en dietas donde nos asustan con
los hidratos de la pasta y los azúcares del plátano pero nos animan a seguir tomando carne que nada en hormonas y 'alimentos fit' cargaditos de aceite de palma.