domingo, 15 de enero de 2017

El arte de ordenar

Este mes de enero me propuse ser más ordenada y por ello empecé a leer 'El arte de ordenar' de Marie Kondo. Creo que el desorden en el mundo físico repercute en el orden en nuestra vida vida espiritual. No me puedo quejar de que mi vida sea un caos si hay un paquete de galletas blandas en el cajón de las bragas. 

Pero el arte de ordenar no sólo habla de cómo doblar la ropa para ahorrar espacio, creo que su concepto clave es el hecho de deshechar aquello que no usamos. No somos consciente de la cantidad de cosas inútiles que nos rodean que solo nos quitan espacio. Un objeto inútil que no somos capaces de tirar no es solo un objeto, es una ancla en un momento del pasado.

Tirar ropa desgastada o libros antiguos es sencillo pero cuando nos enfrentamos a cartas, fotos y regalos (poco prácticos) de gente que formó parte de nuestra vida no es sencillo. Pero eso no son objetos,  son cadenas que nos atan a esas personas. No nos dejan cerrar un episodio, dejarlas ir, perdonarlas...

Esto me ha hecho pensar en que mi vida también tengo gente así. Gente que me aportó en el pasado, pero ahora mismo solo me anclan a un momento de mi vida al que no quiero regresar. A estas  personas a las llamo personas dementor cuya perspectiva de vida es alimentarse de la felicidad y la energía ajena.  

Enero es un mes perfecto para empezar el año liberados y ligeros. Coge todos aquellos recuerdos de personas que te hicieron daño. Da igual que sean de plata, de oro o tengan la capacidad de volar, si ese objeto te recuerda a esa persona, deséchalo.  Y con las personas dementor, igual, borra sus contactos y todo aquello que pueda facilitar la comunicación con ellos. Por mucha pena que te den, no les vas a poder ayudar, te vas a hundir con ellos.  Agradece lo que han echo por ti y déjalos ir. 


Bye Bye, gente tóxica 


Mis cajones ordenaditos

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